Preparando tu espacio
Preparando tu espacio
En Constructiva cada persona es una sola ficha: el prospecto que llega preguntando y el cliente al que le cobras una obra son el mismo contacto en momentos distintos. No hay dos listas que sincronizar — el tablero de prospectos muestra a los contactos que van en etapa de venta, y cuando ganas el trato la misma ficha acumula sus cotizaciones, obras y cobros.
Cinco etapas: Contacto inicial → Visita al sitio → Cotización → Negociación → Ganado. Arrastra la tarjeta entre columnas para mover el trato; los perdidos se ocultan del tablero y se recuperan con «Mostrar perdidos». Cada tarjeta puede llevar un valor estimado y una probabilidad: con eso el encabezado suma el valor del embudo y el forecast ponderado (valor × probabilidad de cada trato no perdido).
Ver el módulo y ver el dinero son permisos distintos. Con acceso al CRM ves contactos, etapas y actividad; las cifras — facturado, cartera, el punto de «cuenta vencida», el valor de cada trato y las sumas del embudo — requieren además el permiso de finanzas.
Los contactos no se borran: se archivan. Al archivar, el contacto deja de aparecer en listas, buscadores y selectores, y no podrás asignarle nada nuevo — pero sus proyectos, cotizaciones e ingresos se conservan completos y siguen mostrando su nombre en los reportes. Su ficha sigue abriendo, con un aviso de que está archivado.
Es de una sola dirección: desde la app no hay cómo reactivar un contacto archivado. Archiva cuando el trato ya no va a ninguna parte, no para «limpiar» temporalmente.
Una empresa agrupa contactos: la constructora con tres residentes, el corporativo con varios compradores. Las obras se relacionan con la empresa a través de su contacto.
Cobrar a la empresa (persona moral). A veces quien paga no es la persona sino la empresa: tratas con el director, pero factura la S.A. Para eso la ficha de la empresa trae el botón «Cobrar a esta empresa»: crea su cliente de facturación — un cliente persona moral con la misma razón social y su RFC (si lo capturaste) — y lo deja vinculado. También puedes elegir la empresa directo al capturar un ingreso (grupo «Empresas» del selector de cliente); el cliente de facturación se crea solo al guardar. Así el contacto sigue siendo tu relación del día a día y el dinero queda a nombre de quien de verdad paga — el RFC del CFDI es el de la persona moral.
Igual que los contactos, archivar una empresa es reversible: sale del directorio pero no destruye nada — sus contactos, obras y cotizaciones siguen vinculados y su historial se conserva completo. Al archivarla, el aviso te confirma cuántos de cada uno conserva. Su cliente de facturación no se archiva con ella: sigue siendo un cliente normal con todo su historial de cobros.
¿Dudas de roles y permisos? La página de Roles y permisos del equipo explica qué ve cada quién; la de Tesorería e IVA, a dónde va el dinero cuando el trato se vuelve obra.